Sobrecarga de información y acceso al conocimiento

¿Alguna vez nos hemos sentido agobiados por la cantidad de información a la que estamos expuestos cotidianamente?. ¿Sentimos la necesidad de poner un orden ante tanto conocimiento disponible en diversidad de temas?.  ¿Por qué ya casi no encontramos personas que saben de todo?. ¿Sirve de algo leerse por completo un “gordo” diario de domingo, lleno de información? ¿Es verdad aquello de que nos falta el tiempo para enterarnos de algo tan importante?. ¿Es cierto que los adolescentes leen menos, ante la situación paradójica de que hay posibilidades de acceder a más conocimiento?

Algunas de estas preguntas -y otras más- que seguramente nos hemos hecho en varias ocasiones son parte de la descripción de una realidad como también el alimento ideal para la construcción de nuevos mitos urbanos y digitales.

Bienvenidos a la Era de la Información

La realidad de la información y el conocimiento contemporáneos puede sintetizarse a partir de una serie de investigaciones efectuadas en la Universidad del Sur de California por un equipo dirigido por Martín Hilbert, dedicadas a estudiar la exposición de los seres humanos a la información que circula en el entorno, y que en el último siglo estuvo signada por tradicionales medios o formas de comunicación e información como la prensa gráfica, la radio, el cine, la televisión, el teléfono, el correo y el fax; a los que luego se sumaron el e-mail, la web, la mensajería instantánea y las redes sociales; para finalmente desembocar en lo que se conoce como Big Data y la web semántica -los baluartes de Internet 3.0-.

Algunas conclusiones de este estudio fueron publicada en The Telegraph” por Richard Alleyne, en un artículo titulado “Welcome to the information age- 174 newpapers a day”.

Los investigadores utilizaron una fórmula compleja para calcular  la cantidad media de información enviada y almacenada desde todos los medios digitales a una medida comparable con la que puede ser contenida en un soporte papel. De esta manera -cien años atrás- las personas con suerte tuvieron la posibilidad de leer el equivalente de 50 libros en su vida, mientras que ahora la mayoría de los niños han visto en sus pocos años un par de cientos de películas.

El trabajo analiza puntualmente el uso de herramientas de información analógica y tecnologías digitales durante el período de 1986 a 2007, y los resultados reflejan nuestra transición casi completa a la era digital. Para Martín Hilbert el año 2002 es considerado bisagra para el inicio de la llamada Era Digital. En ese momento se alcanzó el nivel del 94% de todos los datos existentes  en el mundo almacenados en soportes digitales. Se consolida una verdadera revolución en materia de conocimiento.

El desarrollo de Internet en el siglo XXI reconfigura la ecología de la información y el conocimiento. Una salida para resolver los problemas que acarrea la sobrecarga informativa es la consolidación de competencias de Content Curation para la búsqueda, filtrado, selección, agregado de valor y difusión de los datos abundantes.

El desarrollo de Internet en el siglo XXI reconfigura la ecología de la información y el conocimiento. Una salida para resolver los problemas que acarrea la sobrecarga informativa es la consolidación de competencias de Content Curation para la búsqueda, filtrado, selección, agregado de valor y difusión de los datos abundantes.

A principios de los 90 sólo estaba digitalizada una cuarta parte de la información, la gran mayoría todavía estaba almacenada en papeles, vídeos y cintas de audio.

Lo que ocurre es que muchas veces no nos damos cuenta de la gran cantidad de información que se encuentra a nuestro alrededor. Tal vez observamos algunas escuálidas bibliotecas en algunos hogares, pero no advertimos la cantidad de datos almacenados en nuestros pen-drive, en CDs y DVDs, o en el mismo disco rígido de nuestra computadora. Menos aún revisamos la cartera o billetera y reparamos en los datos a los que se puede acceder mediante la cinta magnética de la tarjeta de crédito, la de débito o la credencial de la obra social. Todos esos datos que se almacenan, circulan y pueden ser obtenidos y analizados modifican los paradigmas imperantes en materia de conocimiento.

Partiendo de una unidad de medida que tiene en cuenta a un periódico o diario de 85 páginas, los investigadores se encontraron con que en 1986 recibíamos el equivalente de información correspondientes a alrededor de 40 de esos medios impresos cada día. Para 2007 esta relación se disparó a un equivalente a 174 diarios por día.

En 1986 enviábamos individualmente – principalmente por correo, teléfono y fax – alrededor de dos páginas y media de periódico cada día.  En 2007, el correo electrónico, la fotografía digital, los sitios en la web y las redes sociales lo incrementaron a seis diarios o periódicos por día. El salto es alucinante y sólo está teniendo en cuenta nuestra actual condición de prosumidores, productores y consumidores de contenidos, muchas veces prescindiendo de las grandes organizaciones de comunicación. El aumento es en relación de 1 a 200.

Para Hilbert, a pesar de lo que muestra un crecimiento enorme, el ser humano está lejos de un punto de saturación y, mucho más aun, de hacer frente a la cantidad de información contenida en el mundo natural. Significa que deberemos acostumbrarnos a esta situación de estar expuestos a una sobrecarga de datos que hoy pueden provenir de distintas fuentes. El crecimiento de Internet, la televisión multicanal  24 horas x 7 días y los teléfonos móviles hacen que ahora recibamos cinco veces más información en relación a lo que recibíamos  en 1986, haciendo que estemos expuestos diariamente a contenidos equivalentes a 174 diarios o periódicos.

Un informe original de la investigación puede ser leído en “International Journal of Communication”.

Un mundo de selección y pantallas

Está claro que uno no absorbe toda esa cantidad de información, nuestro cerebro se adapta a la situación y comienza a actuar permitiéndonos filtrar esos datos. Tarea que ya hacíamos leyendo un solo diario. Podíamos quedarnos solo con el título, agregar el copete y -en caso de recibir una “alerta” analógica pero instantánea, procedíamos a la lectura completa de acuerdo al interés que despertaba. Así, unos y otros, nos diferenciábamos en nuestras selecciones. Algo parecido ocurría y ocurre con el control remoto o telemando del televisor, en sus variados versiones de zapping (evadir los cortes publicitarios), flipping (navegar por distintos canales) o grazing (transitar entre dos señales en particular). O el equivalente de las emisoras de radio programadas en el coche, donde tenemos seleccionadas seis en cada programa a razón de dos por cada banda (AM-FM). La función de conmutación está presente en nuestra condición humana.

Desde la perspectiva del estudio de la problemática de los adolescentes del siglo XXI, Roxana Morduchowicz, recuerda que en 2001 la televisión era -por lejos- el medio predominante en la vida de los chicos, ninguno pensaba en redes sociales, simplemente porque aún no existían. Ahora, las casas donde viven los adolescentes tienen más pantallas que libros, diarios y revistas. Tres pantallas dominan el universo adolescente: la televisión, la computadora y, muy especialmente el celular o móvil. Anticipa que cuando navegar por Internet a través del celular sea más accesible, se convertirá posiblemente en la pantalla única para los jóvenes.

En la lógica de la sobrecarga informativa, Morduchowicz sostiene que las tecnologías permiten a los niños y adolescentes acceder a saberes sin límites y agrega que con Internet se extendieron las fronteras de la información. Para la investigadora argentina, autora del libro “Los adolescentes del siglo XXI, los consumos culturales en un mundo de pantallas”, los adolescentes no leen ni más, ni menos, leen de otra manera, en otros soportes y con otros fines. leen si, pero en pantallas. Entiende que debemos referirnos a lecturas realizadas realizadas en diferentes medios que so se excluyen entre si, se superponen y abren diversas ventanas al mismo tiempo, pero siempre lo hacen filtrando, buscando de acuerdo a sus preferencias. ¿Somos capaces de atraer a los adolescentes hacia otros temas por medio de las pantallas? o dejaremos que sigan “conmutando” cosas que los mayores creemos que tienen valor, limitando tal vez las posibilidades de acceso al conocimiento que pueda cambiar sus vidas y la de los integrantes de su entorno..

El desarrollo de Internet en el siglo XXI reconfigura la ecología de la información y el conocimiento. Una salida para resolver los problemas que acarrea la sobrecarga informativa es la consolidación de competencias de Content Curation para la búsqueda, filtrado, selección, agregado de valor y difusión de los datos abundantes.

En síntesis: el ser humano contó siempre con mecanismos de filtrado y selección que hoy se hacen más complejos en el universo de Internet. La situación ideal es la de ser conscientes de las necesidades de filtrar, elegir, guardar e -incluso- compartir con una comunidad de intereses, nuestras preferencias de información.

Este es sólo un aspecto para tener en cuenta una efectiva gestión de información que luego puede convertirse en conocimiento, que se actualiza en la aplicación de herramientas en nuestro Entorno Personal de Aprendizaje.

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