¿Las Redes Sociales están controladas por imbéciles?

Así de duro fue Umberto Eco al hablar sobre las redes sociales. Dijo que Facebook y Twitter logran que la opinión de los “necios” tenga relevancia en la opinión pública y le dio tarea a medios y periodistas para superar esta tendencia.

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Algunas declaraciones públicas generan cierto alboroto que despiertan la atención de muchos, generalmente cuando el objeto de la crítica es otra persona o, más aun, son un grupo amplio de personas: una comunidad, un sector, los habitantes de un país o región, los integrantes de una raza o pueblo o el conjunto de quienes se identifican con una idea, una fe o una opinión.

Muchas veces la convivencia entre distintos no resulta fácil y, en ciertas ocasiones, se daña, se insulta o se subestima. En otros casos la descripción de una situación se sustenta más en un fenómeno que trasciende a las personas mismas y, como acción invisible, tiene cimientos en el sistema social, algo que va más allá de nuestras decisiones conscientes.

Tal impacto en ciertos sectores de opinión pública han tenido las declaraciones del semiólogo, ensayista y novelista Umberto Eco, cuando los medios reprodujeron en sus títulos una afirmación adjudicada al autor de ¨El nombre de la rosa¨, ¨El péndulo de Foucault¨, ¨Apocalípticos e Integrados¨, ¨La estrategia de la Ilusión¨, entre otras obras, respecto a que las redes sociales le otorgan la palabra a una legión de imbéciles.

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Las palabras de Eco, aunque duras, no están lejos de la realidad. Tampoco debe otorgarse al autor una condena a las redes sociales e Internet, sino más bien a las personas, la sociedad y la cultura que promueven. Tal es así que si leemos como corresponde la información difundida (es decir no solo el título y las primeras líneas) obtendremos la vía de solución que aporta quien critica.

En este caso Umberto Eco no dice que debería prescindirse de la redes sociales, tampoco aboga por un ¨apagón¨ en nuestras conexiones a Internet. Todo lo contrario cuando delega responsabilidad a los periodistas y medios -acción que podría extenderse a los educadores- para orientar, seleccionar, jerarquizar e interpretar fuentes y mensajes compartidos por millones de personas en las distintas maneras que nos permite la red digital global.

Internet -en general- y la profusión de usos en redes sociales -en particular- constituyen meras herramientas (entre muchas cosas) para la divulgación y co-creación de conocimiento, pero que -en un océano de datos- corresponde a las profesiones especializadas brindar un servicio que guíe y oriente a los interesados para que puedan encontrar lo necesario para sus intereses y la resolución de sus inquietudes y problemas.

Es en este contexto donde los nuevos perfiles de periodistas y educadores, medios de comunicación e instituciones educativas deberán diseñar su formación científica, técnica y de habilidades para contrarrestar los efectos nocivos de la sobreabundancia informativa.

La pregunta inicial será para responder que funciones les corresponderán a periodistas y docentes.

¿Cuáles serán algunas posibles respuestas?

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