Construimos conocimiento con nuevas herramientas.

Mucha literatura realiza comparaciones sobre la cantidad de conocimiento que ha generado la humanidad desde su aparición en la tierra.

Es indudable la progresión geométrica de los últimos tiempos, especialmente entre fines de los noventa y nuestra época. Diariamente investigadores, especialistas e incluso aficionados producen datos en cantidades imposibles de ser procesadas por una sola mente humana.

La especialización ha devenido en hiperespecialización y la configuración del ser humano culto o el sabio de épocas pretéritas ha sido transformada y correspondida contemporáneamente a toda aquella persona que no teme a la constante actualización, a la puesta al día en cualquier momento y lugar, al aprovechamiento de cualquier ocasión para aprender algo, a la buena disposición a escuchar, abrir su mente, indagar y reflexionar.

Hoy no tiene sentido acumular papeles y libros cuando poco sirven para buscar y encontrar lo necesario. Registrar extensas conferencias que serán efímeras tras el paso del orador. Tomar apuntes apenas legibles por su autor. Potentes herramientas digitales posibilitan realizar una creativa y eficiente gestión del conocimiento. Buscar información de calidad, reflexionada por autoridades en cada materia, relevada por especialistas y alojadas en formatos diversos: textos, audios, videos, imágenes, etc., está al alcance de la mano.

Office job

Pero no basta sola con las herramientas digitales, ni siquiera con cualquiera de las centenares o miles disponibles, debemos descubrir cuales de todas ellas son las que mejor nos permitirán la administración de la información suficiente para alcanzar nuestro propio conocimiento, albergarlo, sintetizarlo y compartirlo; para así formar parte de la gran revolución contemporánea del conocimiento al alcance de todos.

A fines de la década de 1960 Walter Ong* decía estas cosas:

“La computadora es un medio especial en el cual el conocimiento puede ser cultivado fuera de hábitat normal”…

“pero la computadora deja libre la mente para aplicar el conocimiento en muchas situaciones más complejas y vastas que las que ningún espíritu podría abarcar sin computación”.

“No sólo los nuevos sistemas de almacenaje, recuperación y comunicación de conocimientos (los “medios”) aceleran el progreso del conocimiento, sino que dicho progreso acelera a su vez el desarrollo de nuevos medios”.

Increíble!!!

Todo esto fue dicho hace casi medio siglo cuando aún muchas cosas que hoy existen para buscar, alojar, publicar y distribuir conocimiento no existían o formaban parte de la germinación de otros proyectos.

¿Somos conscientes del tiempo en el que vivimos y de la manera en que podemos ser protagonistas de esta “revolución del conocimiento?

¿Estamos preparados para afrontar los nuevos desafíos que se presentan en la educación, la formación profesional y la vida de las personas?

* Ong, Walter –comp.- (1970) “El conocimiento y el futuro del hombre”, Librería de las Naciones, Buenos Aires.

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